El día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, fue originalmente instaurado en un encuentro feminista celebrado en Bogotá (Colombia) en 1980 (algo que no me agrada demasiado por el carácter fanático de estos grupos), pero luego cobro relevancia al punto de ser reconocido por la ONU en 1999.
Durante el encuentro de Colombia se denunciaron el acoso sexual, violación y la violencia doméstica, coo así también los abusos y torturas sufridas por las mujeres prisioneras políticas.
El 25 de noviembre fue instaurado en conmemoración del asesinato de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y Maria Teresa), que fueron asesinadas a golpes en República Dominicana el 25 de noviembre de 1960, bajo el gobierno dictatorial de Rafael Trujillo. Incluso hay una película sobre ellas.
Sirva la fecha para la reflexión y el cambio, reconociendo a la mujer como lo que es y respetando sus derechos e integridad física.
El siguiente texto fue escrito por Inés a modo de explicación sobre qué es la integración y por qué es necesaria, todo dentro del marco del Almanaque Solidario.
Cuando decimos integrar, hablamos de aceptar y aceptarnos. Es ver las limitaciones en el otro y en nosotros mismos. No buscar un lugar para el discapacitado, sino encontrar y formar un lugar para todos. También cuando decimos “integrar” se nos viene a la cabeza la idea de escuela, no solo se debe integrar a nuestros niños al aprendizaje sistemático, sino brindarles a lo largo de su desarrollo todas las experiencias que hacen a su formación; y antes que el desarrollo académico está el juego, un niño que no sabe jugar no puede aprender. Jugar implica compartir, vivenciar, imaginar, idear; el juego es un recurso natural para nuestra inteligencia. Los niños con discapacidad difícilmente accedan a compartir con sus pares juegos al aire libre, o si lo hacen necesitan de asistencia total para el uso, por ejemplo de un tobogán; y así de a poco se van cortando las relaciones con sus mejores maestros (los niños). Todo niño tiene derecho a vincularse con las experiencias propias de la edad, una vuelta en calesita, subirse a la hamaca, tirarse por el tobogán, trepar, etc.
En una plaza integradora encontramos juegos adaptados a diferentes discapacidades con un diseño que posibilite igualdades. Todos los juegos están diseñados conformes a las normas de seguridad en cuanto a alturas criticas y riesgos de atrapamiento que propone el manual de seguridad en áreas de juegos A.D.A. (Americans with Disabilities Act – Acta de los americanos con discapacidad) como también las alturas de las barandas y escalones, los anchos de los senderos, las plataformas, zonas de transferencias, zonas de descanso y arreas de protección de todos los juegos. La utilización de los colores también es un elemento que esta pensado y diseñado con el propósito de lograr contrastes entre las diferentes zonas de los juegos, para brindar información -sobre todo a disminuidos visuales- acerca de agarres de transferencias, y zonas ópticas, ingresos, egresos y salidas laterales, alturas, elementos móviles, planos de apoyo, etc.
Entonces entendemos por Plaza Integradora, un lugar libre de discriminación, un niño con discapacidad jugando con su par sin discapacidad en el mismo lugar, al mismo tiempo, en un mismo juego, aprendiendo el uno del otro, compartiendo vivencias, imaginando y construyendo un mejor futuro.
El post de hoy de UnServidor, es una reflexión obligada sobre la violencia de género en una sociedad machista que poco hace para mejorar las condiciones hacia la mujer.
Mientras tanto, el resto seguimos mirando y aplaudiendo.
Acá lo copio y pego, pero les pido que dejen sus comentarios en el post original de Seleccione.
Había una vez una mujer que no creía en los príncipes de los cuentos, y sostenía un romance con una chica de 16 años. Pero en la vida real también hay padrastros malvados, y el de la menor terminó esta historia de un
escopetazo. Cuando las tripas deciden los actos, sólo las masculinas parecen justificables en una sociedad machista.
Paralelamente, también otra niña fue herida por su padrastro. La dejó embarazada. Y la víctima debió esperar el lento accionar de la Justicia, que autorizó el
aborto casi a mitad del embarazo. En este país, donde las leyes también tienen
atrasos, sus legisladores están ocupados en repartirse comisiones. Y otra niña violada debe parir con 12 años, y otra ‘decide’ entregar su bebé en adopción. Y sobre todas ellas, la presión de una sociedad que dictamina, habla más de lo que escucha, y señala.
Mientras así ocurre,
ellos están tranquilos: no parecen estar en la mira. Salvo algún experimento con detenidos en
Mendoza, lo demás continúa como siempre, y la televisión puede continuar con su programación habitual… Contar chistes como aquél de que “si sentada en el cordón toca la calle, está para darle”. Para que
ellos se rían, mezclados entre todos nosotros, apañados por la comunidad.
Y es que es tan cotidiano el machismo, que tampoco asombra ver un afiche donde un hombre
parezca ser un
cafisho ofertando
pupilas. Con esa imagen frente a su Jardín de Infantes convivirán las criaturas, hasta que les resulte
natural. Por eso los medios, en pleno horario diurno, muestran tantas “exitosas”
mujeres-objeto, y no a
las que luchan. Por eso
lo que en la teoría es normal, no resulta compatible con
lo que en la práctica es común. Por eso el alud se retroalimenta y agranda. Por eso no hay decisión para erradicar la
trata de blancas. Por eso somos como somos.
Y pasa lo que pasa.