En mis años de universitario, notaba algo que todos observamos con mayor o menor grado de acuerdo a la carrera: las minas eligen carreras más livianas, matemáticamente hablando.
Ya desde chicos, podemos notar que los varones preferíamos las matemáticas más que las mujeres, al revés de lo que ocurre con materias como lengua.
Obviamente esto no es una regla sin excepción, sino que se da de manera general. Por ejemplo, es más probable que en las carreras de ingeniería la mayoría del alumnado esté compuesto por hombres, en tanto que las ciencias sociales son dominadas por las mujeres (creo no equivocarme al afirmar que hay más psicólogas que psicólogos).
Según parece, esta preferencia tiene una explicación basada en el carácter natural de los seres humanos, donde las mujeres no son inferiores a los hombres en lo referente a la habilidad para las matemáticas, sino que su condición femenina las condiciona y obliga a optar entre tener hijos y familia o seguir una carrera que denote mucho esfuerzo mental. Además del tiempo que insume el estudio de ciencias exactas, que la mayoría de las mujeres prefiere dedicarlo a su familia, algo a lo que no muchos hombres estarían dispuestos.
Y aunque suene un tanto sexista, no piensen que esta es una idea propia, sino que son las conclusiones a las que han arribado un grupo de psicólogos, luego de 35 años de estudios.
Más información en este link (vía Slashdot).
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